Cura rompió secreto de confesión y atrapó a violador.

El religioso de una iglesia mormona del barrio porteño de Vélez Sarsfield escuchó atentamente el relato del padrastro de una nena de 13 años que confesó haberla sometido sexualmente en dos oportunidades. Luego, contó todo a la madre de la menor, quien radicó la denuncia. La justicia ordenó la

prisión preventiva. El obispo que decidió romper el secreto de confesión de un feligrés, pertenece a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cual se encuentra ubicada en el barrio porteño de Vélez Sarsfield.

Allí, un hombre de los que asiste a a los convenciones religiosas y que además lo hace junto a su familia, le confesó que había abusado sexualmente de la hija de su pareja, de 13 años, en dos oportunidades.

Ante semejante relato, el cura no dudo y le contó a la madre de la víctima lo que estaba sucediendo. De inmediato, la mujer hablo con la nena y está aseguró que los abusos eran ciertos. Por lo tanto, la mamá realizó la correspondiente denuncia en la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia.

Mientras tanto, enterado de esta situación el depravado se dio a la fuga, con destino a Paraguay, aunque más tarde la policía logró detenerlo y ahora espera del proceso de extradición. Posteriormente, el abogado del degenerado solicitó la nulidad de las cargos, alegando que el cura “violó el secreto de confesión”.

Para los jueces, Mariano Scotto y Mauro Divito, el accionar del religioso fue correcto y no dieron lugar al pedido, debido a que la víctima convivía con su atacante, lo que representaba un alto riesgo. De esta manera, la Cámara Nacional en lo Criminal rechazó anular la causa penal por el abuso sexual y ordenó la prisión preventiva del abusador.

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